feet don't fail me now.

jueves, 15 de marzo de 2012
No ha sido la historia más triste con la que pudiera haberme topado. Tampoco un cuento con su respectiva moraleja. No ha sido la historia que hubiera querido escribir, pero supongo que es la que deseé vivir, al menos, durante un instante.
La sucesión de hechos de un alma clara oscurecida a golpes de esquina. Añorando el momento de encontrar la soledad perfecta, pero buscando la manera de evitarla al mismo tiempo.

Para qué negar que, ahora, la ciudad se me presenta ataviada del luto más riguroso. Un pequeño parque de árboles desnudos y endebles. Más adelante, se alza un altar al recuerdo de un beso.
Sólo yo conozco el camino invisible que une todas nuestras tumbas, aunque en alguna parte de mí, sé perfectamente que tú tampoco lo has olvidado.

Si lo hago con la fuerza suficiente, aún puedo aspirar ese aire que hace hervir mis pulmones. Y mi sangre.

En todos los rincones, sigue persistiendo el silencio que creaste al helar tus paredes.
Puedes creerme cuando te digo, que resulta terriblemente complicado mantener un paso firme sobre un suelo de cadáveres.