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thought but never written.

lunes, 17 de mayo de 2010
Curt,
Es duro mirarte. Lo admito. Me cuesta ver lo que esto ha hecho de ti. Me resulta casi imposible mantener tu débil mirada sin avergonzarme. Eres fuerte. Luchas por tu vida. Cada vez que tu corazón late es como un milagro. Te duele, pero no quieres irte. Te cuesta dejarme atrás. Sin embargo soy yo la que no puede más. Soy yo la que llora desconsoladamente a tu lado cada noche. Intentando no hacer ruido para no perturbar el único momento en el que tu mente puede descansar del dolor a la que es sometida día tras día.

Sabes perfectamente que me lo puedes pedir todo. Te quiero. Aunque te cueste creerlo. Me encantaría poder besarte, pero sé que entonces seguirías sufriendo durante más tiempo del necesario. Sólo por quedarte junto a mí. Deja al menos que te coja la mano. Pídeme que me acerque a ti y que no me separe nunca. Voy a echar tanto de menos tu presencia... Apenas puedes imaginártelo.

No quiero que éste sea tu final. Tú, siempre tan lleno de energía, tan vivaz... no puedes acabar podrido en una camilla de un frío hospital. No puedo permitirlo.
¿Sabes qué haremos?
¡Una fiesta! ¿Qué te parece?
Junto al estanque. Nuestro lugar secreto, ¿te acuerdas?
Y vendrán todos. Todos nuestros amigos, toda la gente que te quiere... ¡incluso el anciano del quinto!
Sé que te encantaría.
No sabes cuánto voy a echarte de menos. No me dejes, por favor.

thought but never said.

domingo, 24 de enero de 2010
Agatha,
Date la vuelta. Deja de mirarme. ¿No ves en lo que me he convertido? Soy un cuerpo sin vida. No queda nada de lo que era antes.
Apenas soy capaz de mantener mis huesos dentro de mí.
Apenas puedo sentir los latidos en mis venas.

Aléjate de mí. No quiero que me recuerdes de esta forma tan espantosa.
NO. Espera. No te vayas.

Traeme agua. Mis labios ya empiezan a desaparecer; pierden su color. No permitas que se sequen. Por favor...

Recoge mis cosas. Están dónde las dejamos. Las escondimos juntos. ¿Lo recuerdas?

Pero espera, no te vayas aún. Bésame.
NO. No lo hagas. Lo más difícil de irme, es tener que dejarte. Y si me besas jamás seré capaz.
Quédate un poco más. Cógeme la mano.

No voy a besarte. No voy a besarte. No voy a besarte. No quiero pedirte nada más. No es justo. Después de hacerte tener que soportar esto no puedo pedirte nada. Salvo...

Ya sé que estás cansada. Como sé que ya no me quieres. No puedo seguir mirándote a la cara.

Siento que tengas que pasar con esto. Ojalá no fueras tan buena. Ojalá no te carcomiera la conciencia. Lo siento. No es lo que yo quería, puedes creerme.

Entiérrame.
Que los cálidos colores disimulen la carne fría de mi cuerpo enfermo.
Que las dulces esencias florales se sobrepongan al olor que la quimioterapia ha aderido a mi espíritu.
Que la alegre melodía de alguna vieja canción sustituya a los gritos de agonía cuyo eco aún es audible en mis pulmones.

¡Sí! ¡SÍ!
¡Eso es es! Entiérrame tú.
¡Llama a Austin, a Lucy, a Alice, a John, a Sarah!
¡Llama a la tía Marie!
¡A la chica de la floristería, al anciano del quinto!
¡Llamalos a todos!
¡ESO ES! ¡Eso es! Eso es. Eso es...
Diles que me muero...
¡DILES QUE ME MUERO!

Y no me digas adiós. Es lo último que voy a pedirte.

No me digas adiós. Porque entonces no serás sincera. Me dirás que me echarás menos. Me dirás que me quieres. Y no quiero que tengas que mentirme. No quiero ponerte en esa situación. Añadir más peso sobre tus hombros, sobre los que descansará mi marchito cadáver.

Yo si te quiero. Mucho. Demasiado.
Pero tengo que irme. Y lo más duro es dejarte atrás.

Lo siento.